Segunda visita por mi parte a Granada, ambas a sendos conciertos. La última vez, hace un año, fuimos a ver la gira conjunta de Axxis, Gamma Ray y Helloween, saliendo muy satisfechos de lo visto. Y en esta ocasión no ha sido menos.
Tras un largo viaje, y tras perdernos en el mismo sitio en el que nos perdimos la última vez, llegamos a la sala con tiempo de sobra. Sin embargo, el destino nos jugaría una mala pasada y debido a un problema de logística (la lógica de coger las llaves del contacto del coche antes de cerrar los seguros), nos quedamos fuera del automóvil, con nada más que lo puesto. Hicieron falta tres personas para conseguir abrir la puerta sin llegar a romper la cerradura. Tras este pequeño susto inicial, nos dispusimos a degustar unas viandas y unos “refrescos” antes de ponernos en una cola que en ese momento era mínima. Poco a poco fue llegando más gente, aunque a cuentagotas, muy lejos de lo que yo me esperaba, los augurios sobre el aforo vendido no eran alagüeños y al final se confirmó. En el momento de salida de Edguy, calculo que habría sobre 500 personas en el recinto, una cifra irrisoria para una banda de la importancia que se les presupone dentro del mundillo. Se puede poner como excusa que era un jueves, que empezaba muy pronto… la cuestión es que me han comentado que hace pocos meses actuó In Flames en esa misma sala un martes, diluviando, y estaba a reventar. Así que no me explico la poca asistencia.
Con un poco de retraso se abrieron las puertas y nada más entrar, nos encontramos los típicos puestos de merchandising, uno compartido entre H.E.A.T. y André Matos y otro más grande, para los teutones. Los precios, los de siempre, 20 camisetas, 40 sudaderas… Y en la barra, pues 5 las copas y 3 las cervezas. Chupitos a 2.
Metámonos de lleno en el concierto. Solo tengo una palabra para H.E.A.T.: impresionantes. Estos jóvenes suecos (con una media de edad de 23 años) ofrecieron media hora de increible AOR, las canciones de su hasta ahora único disco fueron trasladadas al directo pero con más fuerza si cabe. Su vocalista Kenny Leckremo me dejó asombrado. Una tras otra cayeron casi sin descanso “There For You”, “Late Night Lady”, “Straight For Your Heart”, “Cry”, “Feel It Again”, “Never Let Go” y “Keep On Dreaming”. Esta banda, si sigue así, será muy grande.
Parón para el cambio de banda y a los pocos minutos saldría a la escena el elegante André Matos con su banda, entre la que hay que destacar al jovencísimo batería Eloy Casagrande que, a sus diecisiete años, es una mala bestia de las baquetas. Si hay alguna pega que poner a esta actuación, fue el sonido, que hasta ese momento había sido perfecto. Puede que la melosa y fina voz del vocalista brasileño no estuviera del todo ajustada, porque a veces no se le escuchaba. Aún así, no impidió disfrutar del concierto. El setlist me pareció corto para un artista de su talla. Tras la intro “Menuett” vino “Letting Go”, de su último trabajo, para después meternos un clásico de Angra, “Nothing To Say” cayó con fuerza. “Rio” y la versión de los hardroqueros Journey “Separate Ways”, ambas del “Time To Be Free”, mantuvieron la marcha puesta. Llegaría entonces la balada de la noche, “Lisbon” calmaría un poco los ánimos para después machacar nuestros cuellos con un final apoteósico. La que es la mejor canción de su trabajo en solitario como es “How Long” seguida de la mítica “Carry On” para poner punto y final a una gran actuación.
Quedaba el plato fuerte de la noche. Tras descubrir el telón de fondo en el que se podía ver la portada de “Tinnitus Sanctus” y el montaje de los “pipas”, Edguy no tardarón en comenzar la descarga de canciones. “Dead Or Rock” y “Speedhoven” abrieron la actuación. Durante el comienzo de la gira, la siguiente canción había sido “Nive Lives”, pero en su último show en Francia la cambiaron, acertadamente en mi opinión, por “Tears of Mandrake” y aquí mantuvieron ese cambio. Pero la sorpresa de la noche llegaría a continuación. El siempre sonriente Tobias anunciaba un tema que no habían tocado hasta ese momento en la gira, del disco “Theater Of Salvation”, era… ¡Babylon!, que sonó increible. Dos cambios en los últimos dos conciertos, se van dando cuenta de que algunos clásicos deben tocarse siempre aunque estés presentando un nuevo disco. Aparte de eso, nada nuevo bajo el sol de esta gira. Al pie de la letra fueron cayendo uno tras otro los temas que os ofrecimos en los posibles setlist: “The Pharaoh”, “Ministry Of Saints”, “The Pride Of Creation”, el buen solo de batería de Felix Bohnke siguiendo el ritmo de la banda sonora de la película Piratas del Caribe, “Save Me”, “Superheroes” y con “The Headless Game” ponían un primer final a la actuación. El bis, para algunos lo mejor de la noche, estuvo compuesto por “Out of Control”, “Lavatory Love Machine” y para dar por finalizado el concierto: “King of Fools”.
Por lo que he escrito en el párrafo anterior puede que parezca que el concierto fue soso y apático, pero ni mucho menos. Tobias estuvo muy simpático durante todo el concierto, haciendo bromas entre canción y canción, empatizó con el público como solo él sabe y su voz estuvo a la altura en todos los temas, cosa que no se puede decir de todas las actuaciones del grupo. ¿Y las pegas?. El setlist por encima de todo. Parece que ésto lo van arreglando sobre la marcha, pero nos ha pillado demasiado pronto a los españoles, seguramente antes de que termine la gira habrá más cambios en el repertorio. A todos nos faltó “Vain Glory Opera” y sobre todo, algo de Avantasia, que teniendo ahí al lado a André Matos no me explico como no tocan ningún tema de ellos. Por muchas excusas que pusieron diciendo que se trata de la gira de presentación de “Tinnitus Sanctus”. Y con más razón deberían tocar en España ya que la única actuación que Avantasia iba a realizar en nuestro país este verano, concretamente en Zaragoza, fue cancelada por problemas metereológicos. Que menos que ofrecernos una pequeña muestra de lo que no pudimos ver hace unos meses.
A pesar de todo, fue un gran concierto, desde principio al final. Las tres bandas lo dieron todo sobre el escenario y creo que pese a la falta de más “clásicos” por parte de Edguy, todo el mundo salió contento de la Industrial Copera.
Mención especial quiero hacer para los chicos de H.E.A.T., que a la salida estuvieron firmando camisestas y discos hasta la saciedad en su puesto de merchandising.








































Creo que a todo el mundo nos sorprendió gratamente H.E.A.T., el concierto estuvo cojonudo y Tobias se lo curró bastante, lo peor, lo que ya se ha dicho, más temas clásicos, yo eché de menos Land of the Miracle, pero en fin…