Esta es la crónica de un concierto que no fue, por lo menos para nosotros:
El viernes me enteré de que Santi Campillo y Miguel Bañón daban un acústico gratis en el pub Tris Tras (aunque según algunos sitios, era en la sala Zig Zag… que, obviamente, no existe en la ciudad) de Cartagena, convencí a unos amigos de que podríamos pasar una noche diferente y nos plantamos allí el sábado a las once de la noche, cuando supuestamente empezaba el concierto.
Antes de entrar, cacho portero de Europa del este diciéndonos que de gratis nada. Cuatro euros de entrada y sin consumición. Pasamos dentro y la sala vacía excepto por cinco personas contadas entre camareros y clientes. Nos pedimos algo para esperar pues suponemos que debemos darles un margen por los cuatro euros pagados.
A cuentagotas iba llegando la gente y a la media hora aparece por la puerta el duo dinámico que poco después (¡ja!) se subiría al escenario. Nada más llegar Santiago Campillo pide un asiático y le dicen que la cafetera está apagada, que tardarán en hacérselo. Como todavía no había mucha gente pues seguimos suponiendo que esperarán hasta las 12 para comenzar, nosotros vamos ya por la segunda consumición.
Santiago Campillo y Miguel Bañón están de aquí para allá durante ese tiempo hablando con la gente (cada vez más numerosa) y tomando alguna que otra consumición tras el café. A medianoche ya estaba el local lo suficientemente lleno, por no decir que lleno del todo, para que se pusiera en marcha la actuación… pero nada, pasan los minutos… media hora… tres cuartos… y cerca de la una de la madrugada, decidimos que esto es una tomadura de pelo y nos largamos. En la puerta estaba Santi Campillo y su acólito hablando con unas mujeres y tomándose unas copas. Supongo que la gente que se quedó dentro tuvo que esperar un rato más para ver la actuación.
Sinceramente, me parece vergonzoso. Tanto por la falsa información dada por quien organizara el bolo (gratis, sala Zig Zag y comienzo a las 11), como por Santiago Campillo y Miguel Bañón, que no ofrecieron ni un ápice de información del porqué de tanto retraso, aunque esto último también se le puede recriminar a la organización.
Según me han comentado, este es el rollo que lleva Santi Campillo en casi todas sus actuaciones en solitario, así que ya sabéis que si váis a verle, llegad con una hora y media de retraso y seguramente tendréis todavía bastante margen.
Segunda visita por mi parte a Granada, ambas a sendos conciertos. La última vez, hace un año, fuimos a ver la gira conjunta de 























A última hora del sábado decidí acercarme hasta Murcia con unos amigos a ver por tercera vez a los segovianos Lujuria presentando nuevo trabajo, Licantrofilia. Y a pesar de no ser un gran fan de la banda, hay que decir que terminé en segunda fila pegando botes y gritos como un descosido.


