Como no podía ser de otra forma… AchoRock estuvo en el LumbrerasRock!! Gracias a Daikrieg aquí vá la crónica del festival
Bien, pues aquí está mi pequeña colaboración a la red achoblogs, en forma de crónica del festival Lumbreras Rock, que tuvo lugar los pasados días 28 y 29 de septiembre. Llegamos con un poco de retraso, pero es ahora cuando ha surgido la idea.
Desde el principio este festival estuvo plagado de piedras en el camino que llevaron a los organizadores por la senda de la amargura. Muchos, si no todos, oímos la triste noticia de la cancelación del concierto de Banda Bassotti por supuesto enaltecimiento del terrorismo (Los que no os enteráraris, podéis informaros aquí). Y no quiero imaginarme cómo de mal lo han tenido que pasar Marcos Rubio y sus compañeros para, a menos de dos semanas de que tuviera lugar, cambiaran la ubicación del festival de Puerto Lumbreras (no diré que partido gobierna allí) a Yéchar, una pedanía perdida, pobremente comunicada y prácticamente desconocida en la Región.
Pero, aún así, todo salió bastante bien. El recinto no estaba mal preparado para el evento, con luces, bar con precios realmente atractivos (y un camión frigorífico lleno de bolsas de hielo ^_^), varios accesos, etc. Se instalaron WC´s químicos de sorprendente calidad (tenían agua y espejito, y todo), aunque, como siempre, fueron pocos, y hubo gente que se dedicó a vandalizarlos, pero eso, como sabemos, es inevitable… Aunque, eso sí, había muuucho polvo. Toda la zona era de arena fina y en cuanto te metías a un bolo te veías obligado a taparte la cara con la camiseta o algo si no querías morir asfixiado por mocos negros.

El recinto, cuando todavía se podía estar en él
Llegué al festival el día anterior, jueves, por la tarde, y ya, a pesar de la escasa cantidad de tiendas que había plantadas, se adivinaba que la zona de acampada se quedaría corta; suponemos que la organización no se esperaba tamaña respuesta… Aunque para respuesta buena, la de los vecinos de Yéchar. Previsores, armaron puestos de plancha y bebidas, que aún así eran pocos, el supermercado del pueblo se abasteció de bebidas como si hubiera una guerra, y aún así se acabaron, y mucha gente tenía que bajar a Mula a comprar.
Y no tuvimos mucho tiempo para descansar la noche de jueves, dado que desde poco más de las once de la mañana hasta las cinco de la madrugada, los conciertos del viernes se fueron sucediendo con fuerza, rapidez, puntualidad inglesa (algo muy necesario en un festival de casi cincuenta grupos pero que sorprendió gratamente), y apenas algún problema puntual de sonido, consecuencias imagino de tener que ir alternando entre dos escenarios. Sorprendieron mucho los grupos de la mañana y mediodía; a la hora de los valientes Josu Distorsión y los del puente romano (la sorpresa del festival), Strawberry Hardcore u Obrint Nas Pas. Pero, sin lugar a dudas, el grupo que marcó los conciertos del viernes, amén del que yo más ganas tenía de ver, fueron los Lendakaris Muertos. A las cuatro y media de la tarde todo el festival estaba allí, para 45 minutos de punk genuino que se les quedaron cortos, muy cortos, tanto que siguieron tocando hasta que los desenchufaron, algo que no sentó muy bien al público asistente.

Aitor, de los Lendakaris
Del viernes también es conveniente destacar a Los Suaves, y el patético espectáculo que dio, como (casi) siempre, Yosi, el cantante, al subir al escenario increíblemente borracho, tanto que en un momento dado empezó a desnudarse y los pipas tuvieron que llevárselo tras el escenario para que no siguiera. El apartado instrumental, por supuesto, impecable, como siempre. Más tarde vendría el gran Evaristo con Gatillazo, continuación de La Polla Records, que no conseguía apenas mover a la gente más que cuando tocaba algún tema de su antiguo y mítico grupo. Decepcionaron mucho Skalariak, normalmente una fiesta constante, pero que no supieron encontrar la chispa y dieron un concierto descafeinado y ralentizado; y en Boikot, probablemente el concierto más concurrido del festival, volvimos a escuchar los eternos temas a que nos tienen acostumbrados, en un concierto muy animado y apropiado después del chasco ska. Cerraron el viernes Hirurko, grupo al que no vi pero que, según la gente que asistió, fue una de las mejores actuaciones del festival (Cosas de la vida).
Sin dejarnos dormir apenas 6 horas (El que quiso, porque hubo raves las dos noches), el sábado volvimos a tener sesión continua de punk y rock durante todo el día. Un día para mi gusto personal más flojo que el viernes, pero en el que nos encontramos con grupos como Disidencia, que dio un conciertazo, Poncho K y Albertucho, de los cuales la opinión generalizada era ¿qué coño hacen estos aquí?, o a los ya entrados en años Piperrak, un grupo que hay que ver al menos una vez en la vida, aunque sigan tocando las canciones de sus dos discos de hace 15 años.

Todo el mundo mira a Disidencia
Seguirían grupos de renombre como Koma, EUKZ o Los Muertos de Cristo y, pasada la una de la mañana, había anunciado un speech (discurso) de la organización, pero, sin que nadie lo esperara, comenzaron a sonar por todo el recinto dos temas de S.A., Stop Criminalización y Piedra contra Tijera, claramente en protesta contra la censura sufrida, y, antes de que nos pudiéramos preguntar qué está pasando aquí, Marcos Rubio, organizador, subió al escenario y, citando al maestro Miguel Hernández (Para la libertad sangro, lucho y pervivo, para la libertad), presentó, para sorpresa de (casi) todos, a Banda Bassotti, el grupo al que la AVT, a través del PP, impidió tocar en Puerto Lumbreras, y que no estaba anunciado en los horarios ni en el cartel. Un gran concierto, con los matices políticos habituales en el grupo pero sin ninguna mención a lo ocurrido, más que una sonora protesta; una fiesta constante y que sirvió como perfecto adelanto a mis queridos Def Con Dos, los que sin embargo tocaron muy poco tiempo, dado que empezaron con retraso y tuvieron un apagón justo a mitad de la actuación (Habrá sido algún tuno cabrón o alguien de la AVT, ironizaba Strawberry, en su segundo concierto del festival). Continuaba tras ellos la Bon Scott Band, cover band de AC/DC, bastante fuera de lugar en este festival, lo que se vio reflejado en la escasa asistencia. Cerró el festival el grupo Oi! antifascista Kaos Urbano, primer grupo de estas características en tocar en un festival de una importancia como el Lumbreras/Mula Rock, concierto al cual tampoco asistí por miedo a la aglomeración de Skinheads (sean del signo que sean) que se daría lugar allí.
En resumen: un festival enorme, en un lugar que no estaba preparado para ello, con muchísimos grupos que se sucedían vertiginosamente tocando el que más una hora, un ambiente muy bueno en general y sorprendente buen rollo teniendo en cuenta que se dieron cita miembros de todo tipo de tribus urbanas (Punkis, Skins, algún Heavy que otro, algún pseudo Hippy, etc). El pueblo quedó totalmente empantanado y lleno de basura, pero, honestamente, el dinero que ha quedado allí habrá contentado incluso al que veía un punki vomitar en su garaje. Cosa que, por cierto, vi menos de lo que me esperaba, a pesar de lo drogopropulsados que iban muchos. No sabemos qué ocurrirá el año que viene, pero el listón ha quedado en esta décima edición alto, muy alto.
¡Saludos!